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Un caimán se comió mi cámara

Primeros planos extremos en Everglades

Un caimán se comió mi cámara

Exención de responsabilidad: No recomendamos quedar cara a cara con un caimán ni garantizamos que su tarjeta de memoria sobreviva si termina en un pantano. Probamos nuestras tarjetas de memoria SanDisk SD™ (hasta 64 GB) durante 72 horas un metro bajo agua salada o dulce (con el producto limpio y seco antes de usar). La siguiente historia es increíble, pero no hay pruebas.

© Mario Aldecoa

Trabajo en la finca de caimanes de Everglades y siempre quise capturar el brillo nocturno de los ojos de los caimanes durante un largo tiempo en la laguna con exposición prolongada. El 12 de diciembre de 2012 en la fiesta anual fue la oportunidad perfecta. O eso pensé.

© Mario Aldecoa

Junté mi trípode, la cámara, el objetivo granangular y un ayudante que me acompañara. Después de años de trabajar con reptiles peligrosos como serpientes venenosas, cocodrilos y caimanes, supuse que la toma sería bastante fácil, no tenía siquiera que interactuar con los caimanes.

Mi ayudante y yo nos metimos por las verjas en la oscuridad de la noche. Inmediatamente pudimos ver el brillo de los ojos de varios caimanes con nuestras linternas. Para lograr una perspectiva del terreno, ubiqué mi trípode a unos metros de la orilla. Mientras arreglaba la exposición de la cámara los caimanes empezaron a aproximarse. Luego mirar los alrededores, estaba seguro de que los caimanes se habían calmado y no intenté entretenerlos con comida.

Así que empecé a tomar algunas imágenes, con flash para iluminar los ojos y el primer plano, y con la exposición prolongada lograba captar cierto movimiento. Cada vez estaba más convencido de que la próxima imagen sería la mejor. Hice la toma y el flash se disparó cuando un gran caimán se abalanzó y tomó el objetivo de la cámara.

© Mario Aldecoa

Salté hacia atrás pero también me tomé de una pata del trípode. El caimán comenzó a empujarme mientras yo me aferraba al trípode. Con un fuerte golpe con la cabeza, el caimán quitó su trofeo de mis manos y se sumergió en la oscuridad del agua.

© Mario Aldecoa

Me quedé inmóvil y un tanto impactado. ¡En unos segundos perdí más de $1.300 del equipo! (Ni hablar de que podría haber sido yo quien quedara en la boca del caimán). Durante los dos días posteriores reflexioné y acepté mi pérdida y asumí que mi equipo se había ido para siempre.

Avance rápido al 16 de agosto de 2013. Mientras alimentaba a los caimanes en el criadero, un cuidador nota algo raro alrededor de una de las patas de un caimán. Mirando de cerca se da cuenta de que es la cámara. Y no la cámara de un turista cualquiera, ¡mi cámara!

© Mario Aldecoa

Ocho meses sumergida en el criadero, pero ahí estaba. Podía ver mordidas en el objetivo y la carcasa. El lodo facilitaba la visualización de cada fisura. Abrí la ranura de la tarjeta de memoria y extraje la tarjeta SanDisk. La limpiamos y la dejamos secar un día. Para mi sorpresa, la puse en la lectora ¡y funcionaba! Pude ver todas las imágenes que había tomado esa noche fatídica. Ahora puedo decir que sé por experiencia propia que las tarjetas SanDisk Extreme no se llaman así por casualidad.

© Chris Gillette




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Mario Aldecoa

Mario Aldecoa es fotógrafo de la vida silvestre, nacido y criado en Miami, FL. Se destacó en Policía Animal de Miami de Animal Planet capturando animales exóticos en los Everglades.
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¿Alguna vez te salvaste por un pelo en una toma?



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