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15 momentos que definen un viaje

Las etapas de un viaje que todo el mundo experimenta

15 momentos que definen un viaje

Tal como lo indica la banda de hip hop Atmosphere, los viajes de ruta “se convierten en viajes de cabeza”. Es como si estuvieras en tu propia película, el movimiento continuo le da un efecto cinematográfico, una narrativa integrada al ritmo de cualquiera sea la música que suene por los parlantes y las escenas en constante cambio, los sube y baja del terreno, los pueblos y las salidas de la carretera, el túnel de la ruta que se convierte en la pantalla de tu imaginación. 

Lo interesante es cómo al mirar atrás hacia estos viajes, los eventos tienden a acomodarse a sí mismos en torno a ciertos momentos. Y estos momentos casi siempre tienen el mismo arquetipo.

1. Inspiración

Fotografía de Unhindered by Talent

Por lo general, la inspiración para un viaje de ruta es insignificante, lo que puede convertirse en una buena historia más tarde: “Acabo de ver esta fotografía del Parque Nacional Mesa Verde (o Nenali o los Páramos)”.  A veces es un objetivo, como llegar a Burning Man o a Coachella.

2. Vehículo

Fotografía de Bev Goodwin

No hay ninguna lógica sobre cómo comienza a unirse. Dónde te diriges. Quién va. Pero hay una pregunta que siempre es clave: ¿En qué vas? Por un segundo sueñas con la combi o vanagon VW de una amiga. La llamas. Dice que tiene que cambiar el embrague. ¿Y qué dices de tu viejo auto-batidora? No hay mucho lugar. ¿Llegaremos? Y después es como si “él” (tu auto) te hablara. Dice que quiere ir, necesita ir. Podemos hacerlo. Hagámoslo.

3. Planificación

Fotografía de Anders Ljungberg

Entonces te pones serio. Miras los mapas y Google Earth. Haces un inventario del equipo de camping, imaginando los objetivos que puedes tocar de ida y de regreso. Si vas bien —gritas los nombres de los lugares después de la segunda botella de cerveza en Mamacita o te sientas con tus amigos y tus mapas sobre la mesa de café, con los ventiladores que soplan en una noche cálida de verano —casi puedes sentir como si ya hubieras comenzado tu viaje.

4. Empaque

Fotografía de Jennie y Jacques

Siempre hay una persona a quien quieres llevar pero no hay suficiente lugar; ese es el problema, en especial, si hablamos de perros (y deberías, o no estaría bien). También se deben tomar decisiones sobre el equipo. Si te concentras solo en el surf y el kayak, entrará todo, ¿no? Pero aún se practica ski glaciar en verano en las Rocallosas. ¿Qué tal el equipo de nieve? ¿Bicicletas? ¿Cuántas guitarras/mandolinas/armónicas/tambores entran?

5. Emoción de partir

Fotografía de Cameron Parkins

Finalmente lo resuelves. Y después se te ocurre el ambicioso plan de salir a las 6 a. m., antes de que el tránsito se complique en Atlanta pero, ¡diablos!, te quedas despierto hasta tarde y te quedas dormido algunas horas de más. ¿Qué importa? Ya estás en la ruta. Te das cuenta de que tu compañero tiene habilidades épicas para la selección de la música para comenzar un viaje. ¿A quién se le ocurriría que Sketches of Spain de Miles Davis sonaría bien a las 8:15 a. m. en Georgia 400?

6. Monotonía

Fotografía de Chase Elliott

Pero después de algunas horas, la emoción de partir desaparece. Te das cuenta en qué te metiste: muchas horas de manejo, mucho tiempo sentado mirando por la ventana y pensando. Se disparan algunos recuerdos extraños sobre viajes cuando eras niño, viajes casi interminables a Richmond, Virginia, a visitar a tus abuelos. La sensación de estar sentado una eternidad. Ahora te preguntas cómo lo hiciste antes de que existieran los teléfonos inteligentes.

7. Primera noche

Fotografía de Zach Dischner

Pero después de un tiempo suficiente de manejo, la primera noche tiene algo de ceremonial y catalizador, como atravesar una especie de portal. Tal vez tus compañeros de viaje deciden seguir hasta Kansas o Texas, o donde sea, todos sincronizados y moviendo la cabeza en una maratón de música electrónica de 10 horas. Tú sigues debatiendo si debes detenerte, pensando si el camping de los bosques nacionales lo valen.  Y tal vez, por fortuna, te acercas a la banquina en un pastizal vacío. No hay nadie alrededor, y parece que estaría bien sacar los instrumentos y comenzar a tocar, pensando en que es casi imposible que hace 15 horas estabas en tu casa.

8. Primera mañana

Fotografía de Zach Dischner

Se siente diferente cuando te despiertas en la carretera. Te acercas a la camioneta rígido y con los ojos hinchados para ver si alguien más se despertó en este paisaje y pensando en lo bueno que sería relajarse esta mañana, para lanzar un disco volador y explorar un poco más. Pero tienen que seguir.

9. Primer avistamiento de la entrada

Fotografía de Vicente Villamón

Después de otro empujón y de la sensación de que tu paciencia golpea contra una pared, ves por primera vez aquello, sea lo que sea: La inminente cordillera Frontal que se aprecia al oeste de Kansas, la primera formación de yermo en Dakota del Sur, el cambio de la llanura a los cerros de los Apalaches. El umbral o la entrada a tu objetivo. Quizás significa que aún tienes otros días de viaje. Pero ahora tienes este nuevo impulso, y este momento (baja la música que sonaba) se fija a tu memoria.

10. Contratiempo

Fotografía de Zach Dischner

Pero inevitablemente hay un giro. Una avería, un neumático pinchado, un radiador sobrecalentado, una cartera perdida, un cuasi accidente, un cambio climático, un desmoronamiento que bloquea la ruta. Algo que interrumpe completamente el flujo. Ahora tienes que desviar. Interrumpir tus planes. Terminas perdiendo la noche en algún pueblo remoto. Gardnerville, Nevada. Watkinsville, Georgia. Pero después de haber visto las montañas o cualquiera sea la entrada por la que pasaste, parece casi escrito que tenías que quedar varado allí. Terminaste en una fiesta en una casa completamente inesperada. Y te quedas el día siguiente por si acaso.

11. Con la corriente

Fotografía de Srikanth Jandhyala 

Después de volver a la ruta y emprender viaje con rumbo adonde sea, lentamente te das cuenta de que ha surgido un punto ideal. No dices nada, para no estropearlo, pero disfrutas de cómo ahora empacas y vuelves a empacar el auto más rápido y mejor para reducir el tiempo en cada parada de manera perfecta con tus amigos. Es como si ya no intentaras apresurarte y así te has convertido en “súperproductivo” para acampar, cocinar, limpiar y viajar.

12. Apogeo

Fotografía de Zach Dischner

Quizás sea un evento único, esa culminación de haber conducido de Boston a Malibú, y mientras subes por la onda, ves que el punto se está incendiando. O quizás es una semana extendida de locura en Burning Man o algún encuentro original con tus amigos para una excursión por la Pista de la Costa del Pacífico. Sea lo que sea, el apogeo llega en el momento en que bajas del auto y tus pies pisan el suelo, y te sientes completamente ajeno al mundo que dejaste hace algunos días.

13. A la vuelta de la esquina

Fotografía de Ian Mackenzie

Tratas de evitar pensar en eso (y en especial, de hablar de eso), pero sabes que las fechas objetivo para volver a casa se acercan rápidamente. Piensas en los músicos de gira, en quienes graban películas de viajes y en los periodistas, y fantaseas en cómo sería estar en la ruta por siempre. A esta altura, tus amigos, que ahora hablan en una jerga creada en este viaje, deciden regresar mañana. Quedarse un día más solo lo hará más difícil.

14. El gran empujón

Fotografía de Neil Alejandro

Pero cambian de parecer. Deciden en cambio quedarse en las Rocallosas o en la playa o en la península Olímpica por todo el tiempo que puedan, y luego intentas un regreso maratónico por los EE. UU. de una sola estampida con los perros desparramados moribundos en el asiento trasero. Extrañamente, cuando recuerdas ese miserable momento con exceso de cafeína, es posible que sea el que se destaque. Sentirás una extraña satisfacción por haber decidido hacerlo. 

15. La llegada a casa

Fotografía de Cameron Parkins

Si hiciste bien, cuando estés cerca de tu ciudad, parecerá que ingresas como un turista. Tus calles, tu apartamento, tu habitación: todo parece más pequeño, posiblemente excéntrico. Si lo planeaste bien, habrás dejado algo en el refrigerador, botellas o lo que sea, algo para poner tus cansados ojos a descansar, algo para una ceremonia final. Ahora, el vehículo tiene otro nombre. Al menos se habrán hecho una o dos nuevas adiciones al motor, y algunos tatuajes. Por supuesto, también se perdieron algunas cosas. En general, desempacar es mucho más simple y rápido que empacar. Has aprendido nuevamente a ser autosuficiente. Pero hay algo triste en todo esto; ya quieres planear el próximo viaje. Y lo harás.

*Este artículo también aparece en Matador Network. **Matador Network es un nexo de viajes, culturas e historias de todo el mundo, y es la publicación independiente sobre viajes más grande de la web.*




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David Miller

David Miller es editor senior de Matador (ganador de los premios Lowell Thomas 2010 y 2011 al periodismo de viajes) y director de programas de estudio en MatadorU.
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